Alexander Zverev atribuye su primera final en Wimbledon a la confianza conquistada al levantar el trofeo de Roland Garros, a principios de año. El tenista señaló el impulso psicológico de aquel título y ajustes técnicos como motores de su campaña en Londres.

La victoria en París marcó un punto de inflexión. El alemán había perdido finales de Grand Slam anteriormente. La racha invicta en la quincena de césped del All England Club ahora lo coloca en la pelea por un segundo trofeo consecutivo.

Ganar un Slam, según el propio jugador, altera la autoconfianza en momentos decisivos. Esa confianza renovada, sumada a ajustes específicos, produjo lo que él describió como una fase de alto nivel en su trayectoria.

De ganar la final, Zverev se convertirá en uno de los pocos jugadores de la era reciente en conquistar títulos consecutivos de Grand Slam en superficies diferentes. El adversario y la fecha de la decisión aún serán definidos.