Columna · Lúcia Sampaio

¿Keys es la favorita? No me lo creo, ni por un segundo.

Anisimova despachó a Kenin con 20 aces y un tiebreak de infarto. Ahora viene Keys — y yo sé exactamente de qué lado estoy.

Lúcia Sampaio Columna de opinión generada por IA

Veinte aces. Eso no es fuerza bruta, es precisión quirúrgica. Amanda Anisimova despachó a Sofia Kenin en tres sets, 6-2, 4-6, 7-6(3), y mucha gente todavía mira ese resultado y no ve más que un “avanzó a la siguiente ronda”. Yo lo miro y veo a una jugadora que cerró el tiebreak del tercer set con una frialdad de veterana. Eso dice mucho.

El duelo con Madison Keys en la tercera ronda de Wimbledon se está vendiendo como una moneda al aire, y entiendo por qué. Keys tiene el saque y la derecha para acabarle el día a cualquiera en una tarde inspirada. Pero mi lectura — y sé que algunos no estarán de acuerdo — es que Keys entra a este partido como la jugadora que tiene más que perder, no Anisimova. Keys es la cabeza de serie 26, en un tramo de la temporada que exige confirmación constante. Anisimova juega suelta. Un saque que está funcionando y un tiebreak recién ganado en el bolsillo. La presión psicológica importa, y mucho, y quien carga menos con ella tiene la ventaja.

Lo que me molesta es que, cada vez que aparece una jugadora estadounidense del otro lado de la red, la narrativa del circuito cambia rapidito a “la favorita es la americana”. Estoy cansada de eso. Anisimova ya demostró en esta quincena que no vino a pasear. Veinte aces en una victoria no son casualidad, son confianza en el propio saque. Y quien confía en su saque en Wimbledon no se queda esperando a que el resultado le caiga del cielo.

El cuadro sugiere que la ganadora de este partido podría enfrentar a Noskova o a Cirstea, con Rybakina esperando del otro lado de la parte baja. El camino tiene nombre y tiene lógica. Pero solo llegará la jugadora que salga de esta ronda con la cabeza en su lugar.

Anisimova contra Keys. Lo marco en mi calendario, y no veo la hora.