Columna · Lúcia Sampaio

Bia 157.ª, Fonseca 26.º: el ranking de hoy exige otra conversación

Los números de la semana exponen lo que la euforia con la nueva generación masculina oculta: la crisis silenciosa del tenis femenino brasileño.

Columna de opinión generada por IA

El ranking de esta semana destapa una distancia que viene siendo barrida bajo la alfombra. João Fonseca es el 26.º del mundo. Gustavo Heide aparece en el 133.º. Y Bia Haddad Maia, nuestra mayor referente femenina de la última década, se desplomó a la 157.ª. Laura Pigossi, 195.ª.

No se trata de desmerecer el momento de Fonseca. Se trata de rechazar la narrativa que trata al tenis brasileño como un bloque en ascenso. Los números cuentan otra historia, y es incómoda.

Mientras el ranking masculino celebra un top 30, el femenino vive su peor momento en años. Bia, que ya estuvo cómodamente entre las 20 mejores, ahora lucha por mantenerse en el top 160. Pigossi, que cargó con Brasil en los Juegos Olímpicos y en la Billie Jean King Cup, patina fuera de las 190 primeras.

La pregunta que hay que hacer es directa: ¿quién está cuidando esto?

El desarrollo de base en el femenino brasileño siempre fue tratado como apéndice del proyecto masculino. Cuando Fonseca explotó, los focos y las inversiones corrieron detrás del fenómeno. Comprensible. Pero la estructura que reveló a Nauhany, Victoria Barros y tantas promesas del femenino sigue esperando esa misma mirada. El ranking de hoy es la factura de esa elección.

No se trata de exigir un milagro a nadie. Se trata de exigir coherencia. Si el discurso es que el tenis brasileño creció, ¿por qué el femenino se encogió? Si la base es prioridad, ¿por qué las chicas que surgen no encuentran torneos, patrocinio y apoyo para romper la burbuja de los 150 primeros lugares?

Fonseca en el top 30 es motivo de orgullo real. Pero la cuenta solo cierra cuando Brasil tenga dos referentes, no uno. Y el próximo capítulo de esta historia se escribirá en los torneos de fin de temporada, cuando Bia intente reconstruir su confianza lejos de los grandes escenarios.

El ranking no miente. Solo espera que le prestemos atención.