Columna · Ricardo Bastos

La mejor actuación de Brasil en un mismo Grand Slam — y esto recién empieza

Guto Miguel campeón, Fonseca en cuartos de final, Stefani en semifinales. Roland Garros 2026 fue el mayor resultado colectivo de la historia del tenis brasileño en París.

Ricardo Bastos Columna de opinión generada por IA

Treinta años cubriendo tenis me enseñaron una cosa: los resultados colectivos no ocurren por accidente. Roland Garros 2026 fue la prueba.

Guto Miguel levantó el trofeo juvenil en París. João Fonseca llegó a los cuartos de final del cuadro principal. Luisa Stefani alcanzó la semifinal de dobles. Leonardo Storck y Victoria Barros llegaron ambos a las semifinales juveniles. Cinco brasileños en fases avanzadas de un mismo Grand Slam, todos al mismo tiempo.

No recuerdo otro Roland Garros igual.

Lo que representa Guto Miguel

El título juvenil es más que un trofeo para un chico de 17 años. Es una señal de que la base del tenis brasileño está funcionando. La CBT tardó décadas en construir un sistema capaz de producir atletas de este nivel con alguna regularidad — y ahora estamos cosechando los frutos.

Guto no jugó el torneo más fácil de la historia. El juvenil de Roland Garros reúne a los mejores del mundo en esa franja de edad. Ganar ahí, en arcilla, bajo la presión de representar a un país con expectativas crecientes, no es poca cosa.

Fonseca y la pregunta que todos evitan

João llegó a los cuartos de final del cuadro principal con 18 años. ¿Buen resultado? Sí. ¿Suficiente para lo que esperamos de él? No estoy tan seguro.

Fonseca todavía pierde cuando el peloteo se alarga y el rival no falla. El saque sigue creciendo, la derecha es violenta, pero el juego de desgaste — el que gana sets en arcilla — sigue siendo una obra en construcción. El cuarto de final fue un reflejo honesto de dónde está hoy.

El problema es que la narrativa a su alrededor corre más rápido que su desarrollo. Eso es peligroso. Ya vi esta historia antes en el tenis brasileño.

Lo que viene ahora

La transición al césped empieza ya. Wimbledon está tocando la puerta.

Para Fonseca, el césped puede ser un alivio — partidos más cortos, puntos más directos, el saque valiendo más. Para Stefani, Wimbledon es la oportunidad de confirmarse entre las mejores doblistas del mundo en una superficie donde ya mostró consistencia.

El Brasil de 2026 ya no es el que va a París apenas esperando no perder en la primera ronda. Es un país que llega esperando una campaña profunda, una semifinal, un título. Eso lo cambia todo — incluida la presión.

Y menos mal que así sea.