Kyrgios, cocaína y el silencio que habla más alto
El positivo en Mallorca derriba la imagen de 'limpio' que él mismo cultivó. Ahora el agujero es más profundo que una suspensión.
Nick Kyrgios dio positivo por cocaína. En competición. En Mallorca, en un ATP 250, en junio.
No es un rumor de vestuario ni un chisme de redes sociales. Es un comunicado oficial de la ITIA, la agencia de integridad del tenis, que confirma una suspensión provisional bajo el Programa Antidopaje del Tenis.
Mira, esta noticia cambia el encuadre de todo lo que rodea a Kyrgios. Porque el australiano pasó años construyendo una imagen de rebelde, sí, pero de rebelde honesto. Gritaba contra el sistema, contra el calendario, contra los jueces. Y a menudo volvía al tema de la limpieza: él jugaba limpio, no necesitaba atajos, era la voz que denunciaba a los demás.
Ahora esa base se derrumba.
El positivo por cocaína no es dopaje técnico de microdosis, ni contaminación por suplementos, ni una sustancia de recuperación muscular. Es una droga recreativa. Y esto replantea la pregunta que muchos evitaban hacer: ¿qué hacía exactamente Kyrgios en los intervalos entre una lesión y otra? ¿Cuántas pausas por “motivos personales” o “salud mental” fueron también períodos en los que el cuerpo y la cabeza no estaban en condiciones de competir?
La ironía es doble. Primero, porque él mismo convirtió la palabra “limpio” en un arma retórica. José Morgado, periodista portugués que cubre el circuito desde hace décadas, señaló lo obvio: basta buscar la palabra en el perfil de Kyrgios en X para ver el archivo vergonzoso que ahora se ha vuelto contra él. Segundo, porque la suspensión provisional llega en un momento en que intentaba, una vez más, ensayar un regreso al circuito.
La ITIA fue clara: el caso sigue el procedimiento estándar. Suspensión provisional ahora, audiencia después, sanción definida a continuación. Para la cocaína, el código antidopaje prevé una suspensión de hasta cuatro años, con posibles reducciones si hay cooperación y admisión de culpa. Kyrgios hizo una admisión pública. Eso puede contar. Pero no borra el hecho.
¿El tenis pierde cuando una gran figura cae así? Pierde. Pero pierde aún más cuando finge que no lo vio. La ITIA hizo su trabajo: notificó, suspendió, comunicó. El resto del circuito observa.
Lo que hay que observar ahora: la fecha de la audiencia. Y, más importante, si la ATP tratará el caso con la misma frialdad burocrática con la que trata cualquier otro positivo. Kyrgios siempre quiso ser la excepción. Esta vez, el protocolo no hará distinciones.