Columna · Lúcia Sampaio

Eala ganó el primer set. Y fue exactamente lo que nadie esperaba.

La filipina abrió 6-4, resistió hasta donde pudo y salió de Cincinnati con una derrota que vale mucho más que puntos de ranking.

Columna de opinión generada por IA

Eala hizo lo que casi nadie preveía en Cincinnati: le arrebató el primer set a Anisimova por 6-4. La estadounidense necesitó tres sets, una remontada y un 6-2 final para cerrar 4-6, 6-4, 6-2. Pero la conversación después del partido no fue sobre el marcador, sino sobre la resistencia.

A sus 20 años, Eala no tiene el currículum de Anisimova, que ya ha disputado una semifinal de Grand Slam. Pero tuvo coraje en el set inicial, sostuvo intercambios largos y obligó a la favorita a salir de su zona de confort. La WTA registró la remontada como una de las batallas de la noche. Y batalla es la palabra exacta: ambas jugaron hasta tarde, set a set, punto a punto.

Defiendo el tenis femenino con uñas y dientes, y este tipo de partido me da esperanza. No por la derrota de la filipina, sino por la evidencia de que la base del circuito está más viva que nunca. Anisimova ahora enfrenta a Noskova en los octavos de final, y la pregunta que queda es si el desgaste de tres sets contra Eala pesará. La checa es joven, agresiva y no perdonará un inicio lento.

¿Qué se lleva Eala de Cincinnati además de la eliminación? Ranking y premio, como todos. Pero se lleva principalmente la certeza de que pertenece a este nivel. Ganar un set a Anisimova en la tercera ronda de un WTA 1000 no es un accidente. Es repertorio.

Si todavía dudas de la filipina, observa lo que hace en las próximas semanas. Las jugadoras con este tipo de derrota en su equipaje rara vez vuelven a la fila del anonimato. Vuelven para pelear.

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